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Dios le bendiga. Bienvenido a la página oficial del Ministerio Alma de Dios y en este blog encontrarás los estudios biblicos más importantes que usted deberá leer como creyente en el Verdadero Evangelio. Somos creyentes de Jesucristo guardándonos de todas las inmundicias que trae consigo la Apostasia inminente de la que habla Jesús en Mateo 24. Hagamos como los hermanos de Berea, siendo atalaya de su evangelio a miles de creyentes que no conocen la correcta doctrina bíblica.

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LAS OVEJAS, LOS CABRITOS Y EL LOBO


La Biblia, la Palabra de Dios, dice: "Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda" Mateo 25:33


En el redil hay ovejas, que representan a los verdaderos creyentes, aquellos regenerados por la Acción del Espíritu Santo y mediante la fe en el Señor Jesucristo. Y todo esto por pura gracia. Estos son aquellos que identifican al lobo, y le llaman ¡LOBO RAPAZ! Y lo hacen con toda seguridad y sin titubeo alguno. Confrontándolo con la espada del Espíritu: La Biblia, la Palabra de Dios.

Pero también están los cabritos, que son los que creen que son verdaderos creyentes, pero no lo son. Tan solo ¡CREEN QUE CREEN! Estos creen que su salvación es producto y depende de:
- Sus buenas obras,
- Su grado de “espiritualidad” que consisten en largas oraciones, mezcladas con “decretos”, “declaraciones”, “gritos de guerra”, etc. Y
- Sus muchas experiencias extra-sensoriales como:
- “risa santa”
- “borrachera espiritual”
- “danzas proféticas”
- “unciones de todo tipo, especialmente la financiera”, etc. Etc.

Muchos de esto cabritos no han conocido jamás el verdadero evangelio de Jesucristo, pero es un hecho real el que también estén en medio del redil, sin embargo no son salvos, no son pertenencia del Pastor, de Pastores, el Señor Jesucristo. Los cabritos son cortos de vista y torpes para identificar al LOBO. Estos no se dan cuenta de que el lobo es ¡LOBO! Y que si esta ya en medio del redil, no es para solo sonreír y dar palmaditas en los hombros de los miembros del redil, si no que ha llegado para matar, robar y destruir.

Los cabritos, siempre cuestionan a las ovejas, cuando algunas de ellas, identifican y confrontan al LOBO. Ante tal hecho los cabritos inmediatamente le dicen: -¡No juzgues, oveja legalista y farisea! ¡Eso le corresponde a Dios!

-¡No hables mal del “siervo de dios” oveja seca y muerta que no fluye en la “unción”!
-¡No hables mal del "ungido", oveja envidiosa que no llenas estadios como este “ungido”!
-¡Eso es "blasfemar" contra el "espíritu santo"!. Entre otras frases torpes y colmadas de ceguera e ignorancia bíblica. 


Mientras tanto, el lobo sonríe, orondo y alegre, pues tiene defensores ad-honorem dentro del propio redil. Serviles cómplice y aliados cuya característica primordial es su enorme desconocimiento bíblico el cual los sume en una fuerte ceguera espiritual. El LOBO luce las fauces llenas de sangre de los incautos cabritos y de algunas ovejas descuidadas que yacen heridas por su negligente ignorancia bíblica y su cómplice silencio. El LOBO también luce las garras con restos de la doctrina bíblica la misma que han “despedazado” (desplazado), por medio de sus herejías, prejuicios (Como aquel que enseña que un salvo que conoce mucho la Biblia, se envanece y esta muerto espiritualmente, pues no le da cabida a las experiencias en el “espíritu”, llamase así, a las tumbaderas al suelo, catarsis, “risa santa”, “borrachera espiritual”, etc.) y falsas "revelaciones" para que nadie en el redil trate de identificarlo.

En ocasiones los cabritos y algunas negligentes, engañadas y convenidas ovejas, tienen la costumbre de llamar a los LOBOS como:
-“apóstol de apóstoles”,
-“apóstol",
-"ungido”,
-"profeta",
-"padre espiritual"
-"mi cobertura",
-"mi pastor". 


Y hasta salen del redil de vez en cuando para "pactar" y "sembrar". Y así engordar y enriquecer a toda una manada de LOBOS RAPACES vestidos de cuello y corbata, que lucen costosos trajes, anillos “apostólicos” de 24 kilates, y que son expertos en aquella técnica de hipnosis y brujería a la que llaman “unción” y en la que muchos cabritos son embobados y arrojados al suelo para así ser fácilmente devorados. 

Que pena y que lastima, mi estimado lector, que muchos hoy estén engañados y que muy, pero muy pocas ovejas salgan de la cobardía y del silencio cómplice para enfrentar a estos maestros del error, lobos sin gracia y rapaces que no perdonan el redil.

El Bendito Señor Jesucristo dijo:
Mateo 7:15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces

De nosotros queda guardarnos de estos lobos enfrentándolos y evitando así que sigan dañando ovejas y devorando cabritos o simplemente con nuestro silencio cómplice los dejamos que engañen y dañen a las ovejas y que devoren cabritos al mismo tiempo se llevan a muchos de ellos, en su condición de no-salvos a la condenación eterna.

No olvidemos las palabras de Dios que dice: Judas 1:3-4 Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. 4 Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.

Bendiciones en Jesucristo.

LA GRAN FARSA DE NO CUESTIONAR A LOS UNGIDOS.

Una de las enseñanzas favoritas para infundir miedo y mantener las conciencias de la gente cautivas y sin utilizar su razón, está basada en este texto del Antiguo Testamento; El verso dice no toquéis, dijo, a mis ungidos [Salmo 105:15].

Con este pasaje los líderes autoritarios pretenden, en primer lugar, establecerse ellos mismos como tales ungidos. En segundo lugar enseñan que nadie en su congregación puede cuestionar en base a las Escrituras al ministro ni señalar que alguna práctica o doctrina está mal, ¡mucho menos decir que está en pecado, aunque sea comprobable y esté afectando a las personas!, pues eso es “tocar al ungido” y según dicen ellos, “te acarreará el castigo de Dios sobre tu vida”. De esta manera pueden enseñar lo que ellos quieran, y así también pueden conducirse como mejor les parezca sin tener que responder ante nadie por nada de lo que hacen.

Esta doctrina de “sujeción a la autoridad” no sólo es falsa, también es contraria a las enseñanzas de Jesús, pues el Nuevo Testamento enseña que si nuestro prójimo cae en pecado o enseña error, tenemos la obligación de exhortarlo.

Leamos el evangelio de Mateo 18:15: “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano”

Por su parte, Efesios 4:25 dice así: “Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros”.

No importa si es pastor, maestro, ministro, misionero, profeta o quien sea; El Nuevo Testamento enseña que si nuestro prójimo está en pecado, tenemos el deber y compromiso de confrontar su falta. El negarse a hacer eso es pecado. Es una falta de amor.

De inicio, esto es suficiente prueba para que nos demos cuenta que el mito de que no hay que cuestionar a los autonombrados ungidos es falsa, pues se contradice con estos claros mandamientos del Nuevo Testamento.

LA VERDADERA INTERPRETACIÓN DEL TEXTO: "NO TOQUÉIS AL UNGIDO DE DIOS"

¿Entonces qué significa realmente el pasaje del Salmo 105:15? En primer lugar se refiere, en el contexto, a Abraham y su descendencia en su etapa inicial como los ungidos, no a un líder particular. En ese caso una aplicación moderna del pasaje sería que no se debe de tocar a ningún miembro del pueblo de Dios. ¿Pero que significa “tocar”? Bueno, el pasaje fue dado para que las poderosas naciones vecinas del pueblo hebreo, en aquel entonces un pequeño grupo nómada, no lo saquearan, mataran, o robaran mientras iban en sus peregrinaciones. “Tocar” significaba en el contexto, no dañar físicamente a Abraham y su familia. Esto es todo lo que dice el pasaje y si nos damos cuenta, esto no tiene nada que ver con que esté prohibido confrontar, reprender, denunciar, cuestionar o apartarse de un líder religioso que delinque o tuerce las enseñanzas de Cristo.

Si como los líderes autoritarios nos dicen, “tocar” a un ungido es cuestionar a un ministro y eso está prohibido, entonces ¿por qué Pablo cuestionó y reprendió a Pedro y luego registró el hecho en una carta como un ejemplo a los cristianos de Galacia? [Ver Gálatas 2:11-16].

Si es cierto que “no podemos” corregir a un ministro, ¿entonces como podemos obedecer Mateo 18:15, en donde Dios nos pide que exhortemos a cualquiera que sea nuestro prójimo y “peque contra nosotros”? Si no le podemos decir a un líder cristiano quei tiene errores, entonces, ¿cómo vamos a seguir Efesios 4:25 en donde se nos pide que hablemos la verdad con la gente que tenemos compañerismo espiritual?

Y si el exhortar a un pastor, cuando está comprobado que ha torcido las enseñanzas cristianas, es pecado, ¿entonces, Pablo pecó por decirles a los Gálatas que Pedro había tenido un serio error doctrinal?

Aprendamos esto: la Biblia nos permite tanto cuestionar a los ministros, como también confrontarlos cuando vemos que hay un serio error doctrinal o de praxis ética en sus vidas. Esto lo establece claramente la Palabra de Dios:

Tito 1:13 Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe.

2 Timoteo 4:2-3 Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

1 Timoteo 1:3 Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñasen diferente doctrina.

Judas 1:3 Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido dada una vez a los santos.

De hecho, no sólo tenemos el derecho de cuestionarlos. También tenemos el derecho de abandonarlos y salir de su esfera de influencia si se rehúsan a corregir su conducta inmoral o enseñanzas torcidas. Leamos lo que enseña al respecto Cristo.

Mateo 15:14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.

Mateo 18:15-17 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

Con todo lo anterior vemos que los grupos autoritarios manipulan las Escrituras para evitar rendir cuentas de sus acciones a sus ovejas. En su afán por no ser cuestionados sacan los textos fuera de su contexto original, torciéndolos.

Por: Martha Sanchez.

JESÚS VENCIÓ EL PODER DEL DINERO

Jesús identifica a la idolatría con el servicio al dinero: “Ningún servidor puede quedarse con dos patrones, porque verá con malos ojos al primero y amará al otro, o bien preferirá al primero y no le gustará el segundo. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mammón)”. Nótese que no se trata del dinero en sí, sino de servir al dinero, ser esclavo de él. Esto no quiere decir que los bienes terrenos constituyan en sí un dios que se opone a Dios. Es el hombre, con su actitud, quien puede divinizarlos y convertirlos en un rival de Dios. Y de hecho con frecuencia se da esta alternativa entre Dios y el dinero. Así pasó con Judas, que prefirió las treinta monedas antes que al Maestro (Mt 16,14s).

Servir al dinero es entregarse a él, aceptando que las riquezas son equivalentes a Dios. Por eso la enérgica contraposición de Jesús, que no sólo pone frente a frente a Dios y a “Mammón”, sino que exige a sus seguidores una opción exclusivista. De ahí la imprecación contra los ricos “porque ya tienen su consuelo” (Lc 6,24), declarándolos excluidos de las bienaventuranzas precisamente porque su fuente de seguridad y alegría es el dinero y no Dios.

¿Por qué Jesús pone frente a frente el servicio a Dios y al dinero? Porque el culto al dinero lleva a derramar la sangre del pobre, en las múltiples formas concretas que la explotación y opresión asumen en la historia humana. Y si al pobre se le quita aunque sea parte de la vida a la que tiene derecho, entonces se está en contra del Señor de la vida, Padre de todos.

La idolatría del dinero, de ese fetiche que es producción humana, está indesligable y provocativamente vinculada a la ruina y la muerte del pobre. Por eso es que, yendo a la raíz, la idolatría va contra el Dios de Jesús que es el Dios de la vida. El dios-dinero se alimenta de víctimas humanas. Por eso Jesús nos lanza la disyuntiva de elegir entre el Dios de la vida y los dioses de la muerte...Jesús da un paso más, que sólo había sido insinuado por los profetas (Am 6,6): Condena el egoísmo del que no se preocupa de compartir lo que le sobra. Es el caso de Epulón y Lázaro (Lc 16,19-31) y el del rico insensato (Lc 12,16-20).

En Epulón se destaca su egoísmo. No se dice que sea condenado por injusto, sino sencillamente porque ni se enteró de que a su puerta alguien necesitaba con urgencia las migajas de su mesa. El segundo rico no es descrito como ambicioso, ni injusto, pero ante la prosperidad sólo piensa en sí mismo: “Túmbate, come, bebe y date a la buena vida”. Aunque su cosecha sea muy abundante, su horizonte es muy limitado: ni Dios, ni el prójimo entran en su perspectiva.

Pero la parábola no condena sólo su egoísmo: ataca también su confianza en sus bienes; cree que todo depende de ellos, y que cuando se tiene en abundancia no hay que preocuparse de nada más. Acumula porque es egoísta, pero es egoísta porque piensa que la abundancia de bienes constituye lo único seguro en esta vida. Esta parábola nos enseña que para idolatrar las riquezas no es preciso robar; basta ser egoísta, negándose a compartir los bienes, y poner la confianza en ellos. Esta misma es la enseñanza terrible de las “malaventuranzas”: son condenados los que sólo se preocupan de su consuelo, de estar satisfechos y pasarlo bien (Lc 6,24-26).

LAS RIQUEZAS NO SON SIMBOLO DE BENDICIÓN DE DIOS
(Ejemplo las Estrellas de Cine, los Arabes, los Narcos, Etc.)

Desde la venida de Jesús la riqueza perdió el sentido que tenía de ser considerada como signo de bendición de Dios. Jesús desacralizó la riqueza: la dejó en su significación natural. Le quitó al dinero su poder sobre los hombres. Si el dinero sigue teniendo tanto poder en nosotros esto quiere decir que no nos apoyamos suficientemente en su victoria. Pablo insiste en el antagonismo existente entre avaricia y Reino de Dios. En tres listas que él confecciona de vicios incompatibles con la fe en Dios se nombra expresamente la idolatría. Se trata de 1 Corintios 5,9-13; 6,9-11 y Gálatas 4,19-21. Podemos detectar en estas enumeraciones que una de las realidades básicas en las que se puede dar la idolatría es el dinero: El codicioso, el tramposo, el ladrón es un idólatra, que acarrea con su actitud enemistades, discordias, rivalidades, egoísmos y envidias. La idolatría aparece como elemento destructor de las relaciones humanas.

En un par de textos más Pablo relaciona explícitamente a la idolatría con el dinero. Dice que “los explotadores, que sirven al dios dinero, no tendrán parte en el Reino de Cristo y de Dios” (Ef 5,5). Y en otra carta exhorta a apartarse de: “la codicia, con la que uno se hace esclavo de ídolos” (Col 3,5). En estos dos textos codicia e idolatría son sinónimos. El término codicia, que en el original griego literalmente significa “tener más”, connota ambición, avidez, abundancia, arrogancia. El ídolo sería, por lo tanto, el dinero, pero no como una realidad en sí misma, sino la posesión del dinero como poder para desear y extraer más dinero de otros, creando enemistad y discordia. De ahí la identificación de idólatra con codicioso, ladrón y tramposo.

Todos los textos de Pablo afirman el carácter antagónico de la idolatría con la realidad cristiana. En 1 Corintios 5,9-13 se ordena excluir de la comunidad cristiana a los idólatras. La codicia es incompatible con el ser cristiano. El apóstol no ordena apartarse de los idólatras, pues para eso habría que salirse de este mundo; pero sí ordena que sean expulsados de la comunidad. En 1 Corintios 6,9-11 y Gálatas 4,19-21 se afirma que los idólatras “no heredarán el Reino”. En 1 Corintios 10,14-17 se excluye al idólatra de la comunión, presentada aquí como solidaridad con el cuerpo del Mesías y de la comunidad. El dinero como ídolo destruye esta solidaridad, destruye el Cuerpo del Mesías.

EL ORGULLO DE LAS RIQUEZAS
(Entre más riquezas quieras tener, más pobres habrá)
El autor de la carta 1 Timoteo, como resumiendo el mensaje de Pablo y de los evangelios sinópticos, da el siguiente consejo: “Exige a los ricos que no se pongan orgullosos, ni confíen en riquezas, que siempre son inseguras. Que más bien confíen en Dios, que nos lo proporciona todo generosamente para que gocemos de ello” ( 6,17). Y Santiago critica duramente a algunos hacendados, no sólo porque no pagaron dignamente a sus cosechadores (5,4), sino además porque “no buscaron más que lujo y placer en este mundo, y lo pasaron bien mientras otros eran asesinados” (5,5).

Podemos concluir que según el mensaje del Nuevo Testamento es imposible cualquier reconciliación entre la idolatría al dinero y el espíritu del Padre Dios. El espíritu de Dios es gracia, gratuidad, mansedumbre; el espíritu del dinero es dominación, orgullo, agresividad. El espíritu de Dios es amor y no apego: compartir; el espíritu del dinero es egoísmo y avaricia: competir.

El dinero es lo primero que convierte al hombre en lobo para el hombre; el espíritu de Dios es simple y abierto; es limpio como una copa de cristal. La idolatría al dinero es torcida, disimulada, tiene dos caras, actúa en la obscuridad; Dios actúa a la luz. El espíritu del dinero consiste en utilizar su propio poder para intentar crearse su propio paraíso, y por ello utiliza a los débiles para que le sirvan de pedestal para alcanzar la gloria...

Cada hombre o mujer que vive el espíritu de las bienaventuranzas ha vencido ya el poder idolátrico de la plata. Jesús ha vencido al poder del dinero. Dios ya no se relaciona más con el dinero, porque es obra muerta!.