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Dios le bendiga. Bienvenido a la página oficial del Ministerio Alma de Dios y en este blog encontrarás los estudios biblicos más importantes que usted deberá leer como creyente en el Verdadero Evangelio. Somos creyentes de Jesucristo guardándonos de todas las inmundicias que trae consigo la Apostasia inminente de la que habla Jesús en Mateo 24. Hagamos como los hermanos de Berea, siendo atalaya de su evangelio a miles de creyentes que no conocen la correcta doctrina bíblica.

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¿No Juzguéis para que seas Desviado?

No Juzguéis…

Una de las declaraciones más conocidas de Jesús, es la que encontramos en Mateo 7:1: “No juzguéis para que no seáis juzgados.” Lamentablemente, estas palabras no siempre son citadas con la misma intención y significado con que el Señor Jesucristo las pronunció en el Sermón del Monte. Alguien dijo una vez, y con sobrada razón, que un texto fuera de contexto se convierte en un pretexto. Y si algo viene a ser evidente al considerar el contexto en que estas palabras fueron pronunciadas, es que no debemos entenderlas como una prohibición absoluta de pasar juicio sobre las acciones y creencias de los demás. Inmediatamente después de esta declaración, el Señor Jesucristo advierte a sus discípulos que no debían dar lo santo a los perros ni echar sus perlas a los puercos, refiriéndose al hecho de que hay ciertas contextos en los que podría ser contraproducente compartir el evangelio (Mateo 7:6). Un poco más adelante exhorta a su auditorio a entrar por la puerta estrecha que lleva a la salvación, en vez de escoger la puerta ancha de un pseudo cristianismo que evade las demandas de la fe y el arrepentimiento (Mateo 7:13-14). E inmediatamente después el Señor pronuncia su advertencia contra los falsos profetas “que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mateo 7:15-16).

Todas estas advertencias presuponen la capacidad de discriminar entre la verdad y el error, la virtud y el vicio, la justicia y la injusticia; nos llaman a pasar juicio sobre las creencias, el carácter y la conducta, tanto de nosotros como de otros. Lo que Jesús prohíbe en Mateo 7:1 es que pasemos juicio sobre los demás como lo hacían los fariseos: asumiendo una postura de superioridad, deseosos de encontrar faltas ajenas, enfatizando muchas veces cosas totalmente irrelevantes y completamente enceguecidos en cuanto a las faltas propias. De ahí las palabras que siguen a continuación: “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?” (Mateo 7:3-4). Debemos sacar primero nuestra viga, pero no debemos anular nuestro discernimiento. El mismo Señor Jesucristo dice en otra ocasión: “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Juan 7:24). La capacidad para juzgar es un medio de protección del que no podemos prescindir.

Por Sugel Michelén
http://www.ibsj.org/articulos.php?ncategoria=9&id_art=99

UNCIÓN O FUEGO EXTRAÑO


El “Caer” o “Derribar”, se puede deducir que tienen en común que siempre se refieren a una persona o cuerpo que, mediante movimiento, cambia de posición hacia abajo; en el caso de las personas estas están de pie y luego en el suelo. Este es el caso de las caídas que pueden verse en la actualidad en muchas iglesias modernas.
Generalmente, cuando los cristianos modernos caen de sus propios pies, lo hacen durante un servicio religioso, donde un pastor, o líder espiritual, está ejerciendo cierta influencia religiosa sobre sus oyentes. El ejemplo más usual es aquel donde el líder  esta orando, reprendiendo, intercediendo, etc. y mediante palabras, gestos o toque físico “transmite algo" que produce que uno o varios de sus oyentes caigan al suelo; en la casi totalidad de los casos hacia atrás, es decir, de espaldas.
Es muy frecuente observar la presencia de otras personas que sostienen en sus brazos a quien cae, de forma que el desplazamiento se ve interrumpido por una persona que evita que el golpe con el suelo sea peligroso. En ocasiones, cuando hay una cantidad de personas que impide que la caída sea hacia atrás, o de espaldas, es común ver que las personas se “desploman", como si fueran desconectadas de una fuente de energía que los mantenía de pie.

Estos sucesos son referidos como “caerse en el Espíritu Santo" o “ser derribado por el Espíritu Santo". De esta afirmación es deducible que lo que el oficiante transmite mediante sus manos o discurso es bien el Espíritu Santo mismo, o algún tipo de poder de parte de Este, que produce tal suceso en sus oyentes.
A lo “transmitido" por el oficiante también se le llama el “toque del Espíritu Santo", haciendo referencia al resultado del tal, es decir, la caída de quien lo recibe. En muchas ocasiones durante la “caída" se emiten sonidos parecidos a los de ciertos mamíferos tales como lobos, perros, leones entre otros. También es común observar  temblores involuntarios, risa descontrolada, gestos manuales y faciales, retorcimientos etc.
El presente artículo analiza una “caída" con un estilo sencillo. Supóngase un líder espiritual de cierta iglesia evangélica durante un oficio religioso, en un momento determinado este levanta sus manos hacia el auditorio y varias personas caen. Para muchos cristianos esta escena es el resultado de la obra del Espíritu Santo a través del oficiante (emisor o instrumento) y hacia el auditorio (receptor). En lo adelante, se analizará este hecho a la luz de las Escrituras, la cual ya se explicó  anteriormente, es la completa revelación de Dios a los hombres.

Las “caídas" registradas en La Biblia

En las Sagradas Escrituras es común encontrar que las personas caen ante determinados sucesos; generalmente como símbolo de reverencia y sumisión ante Dios mismo (Levítico 9:24, Jueces 13:19-23) o ante alguien de mayor autoridad (II Reyes 2:16) como era el estilo oriental de la época. Es por esta razón que muchas veces en la versión Reina Valera 1960 la traducción es “caer postrado" o sencillamente “postrado", como el ejemplo del falso dios 

filisteo Dagón ante el arca de Dios (I Samuel 5:3-5), donde la palabra “caer" no aparece. Postrarse ante Jehová es además un mandato, lo cual indica la necesaria humillación del hombre ante la Santa Presencia de Dios, tal y como se ordena en I Crónicas 16:29 y como demuestran de forma práctica pasajes como David ante el Ángel de Jehová en I Crónicas 21:16 y Salomón y todo el pueblo en II Crónicas 7:3.

Como puede apreciarse del comentario anterior, “caer" o postrarse, en el antiguo testamento en forma de adoración es una práctica sólo con respecto a Dios, y generalmente las citas bíblicas que recogen tales sucesos enmarcan la escena con Dios mismo dentro de ella. Escenas como la de Pedro y Cornelio ya en el Nuevo Testamento (Hechos 10:25-27) nos confirman que postrarse para adorar es sólo permitido cuando el objeto de tal adoración es Dios mismo.
Hasta aquí puede observarse que los que caen postrados, en actitud de adoración, lo hacen ante la presencia misma de Dios, y el hecho de postrarse para adorar otra cosa que no sea Dios mismo es pecado, tal y como lo demuestra el mandamiento Éxodo 20:4-5.

Es de notar que en lo mostrado hasta ahora, siempre que alguien “cae" postrado para adorar, y tal acción no es reprobable, no es sino ante la presencia misma de Dios. En los casos analizados hasta ahora, la “caída" implica conciencia de lo que está sucediendo, pues no es con otro fin que adorar a Dios; de aquí se desprende que los ejemplos citados no son “caídas involuntarias" o inconscientes, sino que por el contrario, son el resultado de la necesidad de adorar a Dios.

Puede concluirse de todo lo anterior, - que estas caídas no guardan semejanza alguna con la forma en que caen muchos cristianos modernos en los servicios religiosos, pues estos últimos lo hacen en un estado inconsciente y mediante la operación de algún oficiante, quien es el que “imparte" la “fuerza" para que se produzca la caída. En los versículos analizados no existe evidencia de que alguien disponga de tal “poder" o de que Dios haya usado a alguien con el objetivo de hacer caer al suelo a alguno de sus hijos, mediante los métodos que anteriormente se dijo, son usados en las iglesias evangélicas modernas.


Un análisis crítico

Hasta ahora se han analizado las caídas donde la conciencia juega un papel fundamental, pues tienen como objetivo adorar a Dios de forma postrada. Si se cree que la Biblia es la revelación completa y suficiente de Dios al hombre, entonces debe existir un registro en ella del tipo de caídas que experimentan muchos cristianos modernos, de lo contrario, esta práctica es herética y debe ser combatida y vista como una adición a la Palabra de Dios, pues su misma existencia es una afirmación de que Dios no reveló todo en su Palabra, lo cual acarrea la más terrible maldición (Apocalipsis 22:18-20 )
Las citas escogidas para el análisis son las siguientes:

1. I Samuel 28:20. Saúl cae aterrorizado por el mensaje de la adivina.
2. Daniel 8:18. Daniel cae como dormido sobre su rostro ante la revelación de Gabriel.
3. Daniel 10:8-9. Daniel cae sin fuerzas sobre su rostro, ante el mensaje del ángel.
4. Lucas 5:8. Pedro cae ante Jesús.
5. Juan 18:7. Los que iban a prender a Jesús caen al escucharle decir “Yo soy".
6. Hechos 9:4, Hechos 22:7, Hechos 26:14. Pablo cae ante Jesús que le interroga por la persecución a los cristianos.
7. Apocalipsis 1:17. Juan cae ante la presencia de Jesús.

I Samuel 28:20. En este texto se encuentra el primer rey de Israel en su época de decadencia producto a la desobediencia a Dios. La Biblia declara que Dios se había vuelto su enemigo (I Samuel 28:16). Al escuchar el mensaje que tanto lo aterrorizó, “cayó en tierra cuán grande era". Este ejemplo no es similar a la práctica moderna, pues Saúl cae bajo maldición, sin síntomas de arrepentimiento y sin ningún oficiante que le transmita algo que le produzca la caída, a saber, cae por terror.

Daniel 8:18 y Daniel 10:8-9. Esta caída es explícitamente sobre su rostro, es decir, Daniel cae postrado, se añade la información que es dormido, pero sobre el rostro o postrado. Por esta razón esta caída tampoco califica como similar a la práctica moderna.

Lucas 5:8. Pedro cae de rodillas, al reconocer a Jesús como el Señor, y sintiéndose todo lo pecador que era. En este pasaje se describe una escena de arrepentimiento de pecado, y por tanto Pedro cae sobre sus rodillas en señal de humillación ante Jesús, no hay oficiante sino el mismo Dios hijo. Tampoco este ejemplo es similar a la práctica moderna.

Juan 18:7. En este pasaje los que van a prender a Jesús caen ante la respuesta de Jesús “Yo soy"; según se observa explícitamente, hacia atrás, según la posición que describe Juan. Este hecho es notorio, pues son las personas que iniciarán el camino del martirio del Señor. Este ejemplo no puede asemejarse a un cristiano cayendo al suelo, pues los que caen no lo son y no estaban adorando a Dios.

Hechos 9:4, Hechos 22:7, Hechos 26:14 En estos pasajes se describe a Pablo cayendo ante la presencia de Jesús, no se dice que es hacia atrás, y se deduce que no es hacia atrás, pues nadie que caiga al suelo debido al miedo o asombro cae descubierto como es la práctica de quienes caen hacia atrás en las iglesias modernas. Cuando alguien cae al suelo por miedo o estupor, lo hace intentando cubrirse el rostro, pues es un reflejo incondicionado de los seres humanos, nunca lo hace a rostro descubierto. Este ejemplo tampoco es similar a la práctica moderna.

Apocalipsis 1:17 Este pasaje describe a Juan en la isla de Patmos, en los versículos anteriores Juan dice que estaba de espaldas a Jesús y que luego se volvió, es decir, se puso frente a Él, luego cayó como muerto a sus pies. No puede decirse que cayó de espaldas sino todo lo contrario, el hecho que se aclare que cayó “a sus pies", brinda información adicional de la forma o posición en que cayó, compárese con I Samuel 25:24, II Reyes 4:37, Ester 8:3.
Para que este ejemplo fuera en algo similar a la práctica moderna, los cristianos que caen debieran caer hacia adelante, y además sería obligatorio decir que Jesús mismo se les aparece a cuantos caen en estos servicios religiosos, lo cual ya en sí mismo es un gran problema. Este ejemplo tampoco es similar a la práctica moderna.

Las “caídas hacia atrás” registradas en la biblia

Sin embargo, en la Biblia sí aparecen quienes caen hacia atrás, o de espaldas, pero siempre es síntoma de maldición. Los siguientes ejemplos confirman lo dicho:

Isaías 28:7-13. Habla del juicio a los falsos profetas: “...hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos."

1 Samuel 4:18. Se describe a Elí muriendo, cayendo hacia atrás, producto del juicio de Dios anunciado en 1 Samuel 2:34, cayendo de forma maldita y por castigo.

Los versículos anteriores demuestran una forma de caer de aquellos que están bajo la maldición del Señor. El pasaje de quienes caen hacia atrás, en Juan 18:7, cuando intentan prender al Señor también demuestra una forma de caer para quienes están bajo el juicio de Dios. Es curioso observar cómo en la Biblia nadie cae de espaldas sino cuando está bajo el juicio de Dios, sin embargo, cuando alguien cae al suelo humillado ante Dios, siempre cae sobre su rostro, en posición postrada, tal y como se ha demostrado hasta aquí, lo cual confirma Pablo en I Corintios 14:24-25 cuando dice: “Pero si todos profetizan, y entra un incrédulo, o indocto, por todos será convencido, por todos será juzgado; los secretos de su corazón quedarán al descubierto, y él se postrará y adorará a Dios, declarando que en verdad Dios está entre vosotros”.

La observación de Pablo respecto a cuando un pecador es “tocado" por el Espíritu Santo es muy clara, el ejemplo declara cómo un incrédulo puede ver la operación de Dios a través de los cristianos, lo cual traerá consigo que este se arrepienta, se postre y adore a Dios.

Además de lo expuesto, caer hacia atrás puede asociarse con descubrir la desnudez ante Dios (debido a la posición en que se cae) lo cual está prohibido explícitamente en la Palabra cuando ordena: “No subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él." en Éxodo 20:26. Quien cae sobre su rostro cubre su desnudez a Dios, sin embargo, puede verse cómo el mismo Dios castiga a su pueblo infiel descubriendo su “desnudez" delante de los demás pecadores. (Ezequiel 16:37-38).

CONCLUSIONES

Si la Biblia es la regla de fe y conducta de los cristianos, si se acepta que es la revelación completa de Dios al hombre, entonces debe entenderse que las prácticas religiosas necesarias y que agradan a Dios están contenidas en las Escrituras, las que no, son sólo fuego extraño, cosas que jamás Él nos ha mandado hacer. Por el contrario, aceptar que ciertas prácticas religiosas que no aparecen en la Biblia son del agrado de Dios, es afirmar que la Biblia está incompleta y por lo tanto, de nada nos sirve tal armadura defectuosa. Una posición que no sea la de combatir las prácticas que muchos declaran “vino nuevo", como estas que se han visto hasta aquí, no es consecuente con creer que la Biblia es la única revelación de Dios al hombre, en tal caso, deberán aceptarse muchas otras “revelaciones", ya que se habrá relativizado lo único que en el mundo es absoluto: La Palabra de Dios.

LA "DIDAKÉ"

LA ENSEÑANZA DEL SEÑOR A LOS GENTILES POR MEDIO DE LOS DOCE APÓSTOLES: LA "DIDAKÉ"


La "Didaké" o "enseñanza de los Apóstoles" es uno de los más antiguos documentos cristianos que se conservan. Posiblemente anterior a algunos textos del Nuevo Testamento, muy probablemente es de origen judío y a través de la primera iglesia de Jerusalén, pasó a manos de los gentiles -no judíos- que después se convertirían al Dios Vivo y adquirirían salvación por medio de la Gracia que recibimos cuando ponemos nuestra fe en el Mesías de Israel: Jesús de Nazareth. En su forma actual, data del siglo primero o comienzos del segundo. No es usado para la predicación pero el contenido no es antibiblico y dice muchas verdades.

LOS DOS CAMINOS (PRECEPTOS DE CONDUCTA):

1. Hay dos caminos, uno de vida y uno de muerte, y hay una gran diferencia entre los dos caminos. El camino de la vida es éste. Primero, amarás a Dios que te hizo; segundo, a tu vecino como a ti mismo. Y todas las cosas que no quieras que se te hagan a ti, no las hagas a otro. Ahora bien, la doctrina de estas palabras es ésta. Bendice a los que te maldicen, y ora por tus enemigos y ayuna por los que te persiguen; porque ¿qué recompensa hay si amas a los que te aman? ¿No hacen lo mismo los gentiles? Pero amad a los que os aborrecen, y no tendréis un enemigo. Absteneos de todos los deseos carnales y del cuerpo. Si un hombre te golpea en la mejilla derecha, preséntale la otra también, y sé tú perfecto; y si un hombre te carga con una milla, ve con él dos; si un hombre te quita la capa, dale también el abrigo; si un hombre te quita lo que es tuyo, no se lo reclames, porque tampoco puedes. A todo el que te pide dale, y no le reclames; porque el Padre desea que se den dones a todos de sus propios tesoros. Bienaventurado es el que da según el mandamiento; porque es intachable. Ay de aquel que recibe; porque si un hombre recibe teniendo necesidad, no es culpable; pero si no tiene necesidad, dará satisfacción de por qué y cuándo recibió; y siendo puesto en prisión, será examinado con respecto a los actos que ha cometido, y no saldrá de allí hasta que haya devuelto el último cuarto. Sí, en cuanto a esto se dice también: Que tus limosnas suden en tus manos hasta que sepas a quién has de dar.

2. Y éste es el segundo mandamiento de la enseñanza. No matarás, y no cometerás adulterio, no serás corruptor de muchachos y no fornicarás, no robarás, no tendrás tratos con magia, ni harás hechicerías, ni matarás a un niño con un aborto, ni matarás al que ha nacido, no codiciarás los bienes de tu prójimo, no perjurarás, no darás falso testimonio, no incurrirás en maledicencia, no guardarás rencores, no serás de doble ánimo ni de doble lengua, porque la lengua falsa es un lazo de muerte. Tu palabra no será falsa o vacía, sino que la cumplirás con tus actos. No serás avaricioso ni rapaz ni hipócrita, ni tendrás mal genio ni serás orgulloso. No albergarás malas intenciones contra tu prójimo. No aborrecerás a nadie, pero a algunos has de reprobar, y has de orar por otros, y a otros amarás más que tu propia vida.

3. Hijo mío, apártate del mal y de todo lo que lo parece. No te enojes, porque la ira lleva al homicidio; ni seas celoso ni contencioso ni irascible, porque todas estas cosas engendran homicidios. Hijo mío, no seas lujurioso, porque la lujuria lleva a la fornicación; ni hables de modo obsceno ni mires de soslayo, porque todas estas cosas engendran adulterios. Hijo mío, no tengas nada que ver con presagios, puesto que llevan a la idolatría, ni con encantadores, astrólogos o magos, ni aun los mires, porque de estas cosas se engendra idolatría. Hijo mío, no mientas, puesto que el mentir lleva al hurto; ni seas codicioso ni vanidoso, porque todas estas cosas engendran hurtos. Hijo mío, no seas murmurador, puesto que lleva a la blasfemia; ni voluntarioso, ni tengas malos pensamientos, pues de todas estas cosas vienen las blasfemias. Sino sé manso, porque los mansos heredarán la tierra. Sé paciente, compasivo e intachable, tranquilo y amable y siempre temiendo las palabras que has oído. No te ensalzarás a ti mismo, ni admitirás audacia en tu alma. No te juntarás con los altivos, sino con los justos y humildes será tu camino. Los accidentes que te sobre- vengan los recibirás como buenos, sabiendo que no ocurre nada sin Dios.

4. Hijo mío, recordarás al que te habla la palabra de Dios día y noche, y le honrarás como en el Señor; porque dondequiera que habla la Soberanía, allí está el Señor. Además, irás en busca, día tras día, de las personas de los santos, para que puedas hallar reposo en sus palabras. No harás cismas, sino que apaciguarás a los que contienden; harás juicio con justicia, no harás diferencia en la persona para reprobarle por sus transgresiones. No vaciles sobre si una cosa ha de ser o no ha de ser.

No seas hallado extendiendo las manos para recibir, pero retrayéndolas cuando hay que dar.

Sí hay algo en tus manos, ofrécelo como rescate por tus pecados. No vacilarás en dar, ni murmurarás cuando des; porque sabrás quién es el buen pagador de tu recompensa. No te apartarás de aquel que está en necesidad, sino que harás partícipe a tu hermano de todas las cosas, y no dirás que algo es tuyo propio. Porque si sois copartícipes de lo que es imperecedero, ¿cuánto más debéis serlo de las cosas que son perecederas?

No rehusarás poner tu mano sobre tu hijo o tu hija, sino que desde su juventud les enseñarás el temor de Dios. No darás órdenes a tu criado o criada que confían en el mismo Dios que tú, en tu rencor y ojeriza, para que no suceda que dejen de temer a Dios que está por encima de ti y de ellos; porque El viene, no para llamar a los hombres, haciendo acepción de personas, sino que viene a aquellos a quienes el Espíritu ha preparado. Pero vosotros, siervos, estad sujetos a vuestros amos, como a un tipo de Dios, en vergüenza y temor.

Aborrecerás toda hipocresía y todo lo que no es agradable al Señor. Nunca abandonarás los mandamientos del Señor; sino que guardarás las cosas que has recibido, sin añadir a ellas y sin quitar de ellas. En la iglesia confesarás tus transgresiones, y no te dirigirás a orar con una mala conciencia. Este es el camino de la vida.

5. Pero el camino de muerte es éste. Ante todo, es malo y lleno de maldición; homicidios, adulterios, concupiscencias, fornicaciones, robos, idolatrías, artes mágicas, hechicerías, saqueos, falsos testimonios, hipocresías, doblez de corazón, traición, orgullo, malicia, tozudez, codicia, palabras obscenas, celos, audacia, engreimiento, jactancia; perseguidores de los hombres buenos, aborrecen la verdad, aman la mentira, no advierten la recompensa de la justicia, ni se adhieren a lo bueno ni al juicio recto, descuidados para lo que es bueno, pero atentos a lo que es malo; de los cuales están muy lejos la mansedumbre y la tolerancia; amantes de las cosas vanas, tras la recompensa, sin compasión para el pobre, ni trabajando para ayudar al que está oprimido por el trabajo; sin reconocer a Aquel que los hizo, homicidas de niños, corruptores de las criaturas de Dios, que se apartan del que está en necesidad, oprimen al afligido, defienden al rico, jueces injustos de los pobres, en todo pecaminosos. Hijos míos, que podáis ser librados de todas estas cosas.

6. Mira que ninguno te desvíe de este camino de justicia, porque el tal hombre te enseña distinto de Dios. Porque si tú puedes llevar todo el yugo del Señor, serás perfecto; pero si no puedes, haz todo lo que puedas.

Y con referencia a la comida, come de aquello que puedas; con todo, abstente en absoluto de la carne sacrificada a los ídolos; porque es adoración a dioses muertos.

SOBRE EL BAUTISMO

7. Con respecto al bautismo, os bautizaréis. Habiendo primero repetido todas estas cosas, os bautizaréis en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo en agua viva (corriente). Pero si no tienes agua corriente, entonces bautízate en otra agua; y si no puedes en agua fría, entonces hazlo en agua caliente. Pero si no tienes ni una ni otra, entonces derrama agua sobre la cabeza tres veces en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Pero, antes del bautismo, que el que bautiza y el que es bautizado ayunen, y todos los demás que puedan; y ordenarás a aquel que es bautizado que ayune un día o dos antes.

SOBRE EL AYUNO:

8. Y que vuestros ayunos no sean con los hipócritas, porque éstos ayunan en el segundo y quinto día de la semana; pero vosotros guardad el ayuno en el cuarto día y en el de la preparación (el sexto). No oréis como los hipócritas, sino como el Señor ha mandado en su Evangelio, por lo que oraréis así: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad, en el cielo como también en la tierra; danos hoy nuestro pan cotidiano; y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal; porque tuyo es el poder y la gloria para siempre jamás. Oraréis así tres veces al día.

SOBRE EL PARTIMIENTO DEL PAN (EUCARISTIA, SANTA CENA...):

9. En cuanto a la acción de gracias eucarística, dad gracias de esta manera. Primero, por lo que se refiere a la copa: Te damos gracias, Padre nuestro, por la santa vid de tu hijo David, la cual nos has dado a conocer por medio de tu Hijo Jesús; tuya es la gloria para siempre jamás. Luego, por lo que respecta al pan partido: Te damos gracias, Padre nuestro, por la vida y conocimiento que Tú nos has dado a conocer por medio de tu Hijo Jesús; tuya es la gloria para siempre jamás. Tal como este pan partido estaba esparcido por las montañas y al ser juntado pasó a ser uno, así también que tu Iglesia pueda ser juntada de todos los extremos de la tierra en tu reino; porque tuya es la gloria y el poder por medio de Jesucristo para siempre jamás. Pero que ninguno coma o beba de esta acción de gracias eucarística, a menos que haya sido bautizado en el nombre del Señor; porque respecto a esto también ha dicho el Señor: No deis lo santo a los perros.

10. Y después, cuando estéis satisfechos, dad gracias así: Te damos gracias, Padre Santo, por tu santo nombre, porque Tú has puesto tu tabernáculo en nuestros corazones, y por el conocimiento y fe e inmortalidad que nos has dado a conocer por medio de tu Hijo Jesús; tuya es la gloria para siempre jamás. Tú, Señor Todopoderoso, creaste todas las cosas por amor a tu nombre, y diste comida y bebida a los hombres para que disfrutaran de ellas, y para que pudieran darte gracias a Ti; pero nos has concedido alimento y bebida espiritual y vida eterna por medio de tu Hijo. Ante todo, te damos gracias porque eres poderoso; tuya es la gloria para siempre jamás. Recuerda, Señor, a tu Iglesia para librarla de todo mal y para perfeccionarla en el amor; y recogerla de los cuatro vientos -tu Iglesia que ha sido santificada- en tu Reino que has preparado para ella; porque tuyo es el poder y la gloria para siempre jamás. Que venga la gracia y que pase este mundo. Hosanna al Dios de David. Si alguno es santo, que venga; si alguno no lo es, que se arrepienta. Maran Atha. Amén. Pero permitid a los profetas que ofrezcan acción de gracias tanto como deseen.

SOBRE LOS PROFETAS:

11. A todo aquel que venga y enseñe todas estas cosas que se han dicho antes, recibidle; pero si el maestro es él mismo corrupto y enseña doctrina diferente para la destrucción de estas cosas, no le escuchéis; pero si es para el aumento de la justicia y el conocimiento del Señor, recibidle como al Señor. Pero, con respecto a los apóstoles y profetas, obrad con ellos en conformidad con la ordenanza del Evangelio. Que todo apóstol, cuando venga a vosotros, sea recibido como el Señor; pero no se quedará más de un solo día, o, sí es necesario, un segundo día; pero si se queda tres días, es un profeta falso. Y cuando se marche, que el apóstol no reciba otra cosa que pan, hasta que halle cobijo; pero si pide dinero, es un falso profeta. Y al profeta que hable en el Espíritu no lo probaréis ni lo discerniréis; porque todo pecado será perdonado, pero este pecado no será perdonado. No obstante, no todo el que habla en el Espíritu es un profeta, sino sólo el que tiene los caminos del Señor. Por sus caminos, pues, será reconocido el profeta falso y el profeta. Y ningún profeta, cuando ordenare una mesa en el Espíritu, comerá de ella; pues de otro modo es un falso profeta. Y todo profeta que enseñe la verdad, si no hace lo que enseña, es un falso profeta. Y ningún profeta aprobado y hallado verdadero, que hace algo como un misterio externo típico de la Iglesia, y, con todo, no os enseña a hacer todo lo que él hace, que no sea juzgado delante de vosotros; porque tiene su juicio en la presencia de Dios; porque de la misma manera también hicieron los profetas en los días de antaño. Y todo aquel que diga en el Espíritu: Dadme plata u otra cosa, no le escuchéis; pero si os dice que deis en favor de otros que están en necesidad, que nadie le juzgue.

12. Pero que todo el que venga en el nombre del Señor sea recibido; y luego, cuando le hayáis probado, le conoceréis, porque discerniréis la mano derecha de la izquierda. Si el que viene es un viajero, ayudadle en cuanto os sea posible; pero no se quedará con vosotros más de dos o tres días, si es necesario. Pero si quiere establecerse entre vosotros, si tiene un oficio, que trabaje y coma su pan. Pero si no tiene oficio, según vuestra sabiduría proveed de que viva como un cristiano entre vosotros, pero no en la ociosidad. Si no hace esto, es que está traficando con respecto a Cristo. Guardaos de estos hombres.

13. Pero todo profeta verdadero que desee establecerse entre vosotros es digno de su comida. De la misma manera un verdadero maestro es también digno, como el obrero, de su comida. Así pues, todas las primicias del producto del lagar y de la era de trilla, de tus bueyes y tus ovejas, se las llevarás y darás como primicias a los profetas; porque son vuestros sacerdotes principales. Pero si no tenéis un profeta, dadlas a los pobres. Si haces pan, toma las primicias y dalo según el mandamiento. De la misma manera, cuando abras una jarra de vino o de aceite, toma las primicias y dalo a los profetas; sí, y del dinero y vestido y toda posesión, toma las primicias según te parezca bien, y dalo según el mandamiento.

SOBRE EL DÍA DEL SEÑOR:

14. Y en el día del Señor congregaos y partid el pan y dad gracias, confesando primero vuestras transgresiones, para que vuestro sacrificio sea puro. Y que ninguno que tenga una disputa con su compañero se una a la asamblea hasta que se haya reconciliado, para que su sacrificio no sea mancillado; porque este sacrificio es aquel del que habló el Señor: En todo lugar y en todo tiempo ofrecedme un sacrificio puro; porque yo soy un gran rey, dice el Señor, y mi nombre es maravilloso entre las naciones.

SOBRE LOS OBISPOS Y DIÁCONOS:

15. Designaos, pues, obispos y diáconos dignos del Señor, hombres mansos y no amantes del dinero, íntegros y aprobados; porque éstos ejecutarán el servicio de profetas y maestros para vosotros. Por tanto, no los despreciéis; porque son hombres honorables junto con los profetas y los maestros.

SOBRE LA PREPARACIÓN PARA LA SEGUNDA VENIDA DEL SEÑOR:

Y reprendeos los unos a los otros, no en ira, sino en paz, como halláis en el Evangelio; y que ninguno hable a otro que ha errado contra su prójimo, y que éste no oiga una palabra vuestra hasta que se arrepienta. Pero haced que vuestras oraciones y vuestras limosnas y todos vuestros actos sean según halláis en el Evangelio de nuestro Señor. Velad, pues, por vuestra vida; que vuestras lámparas no se apaguen y vuestros lomos no estén sin ceñir, sino estad preparados; porque no sabéis la hora en que vendrá nuestro Señor. Y congregaos con frecuencia, procurando lo que es apropiado para vuestras almas; porque todo el tiempo de vuestra fe no os beneficiará si no sois perfeccionados en la última hora. Porque en los últimos días se multiplicarán los falsos profetas y los corruptores, y las ovejas se volverán lobos, y el amor se cambiará en aborrecimiento. Porque cuando aumente la licencia y el libertinaje, se aborrecerán los unos a los otros y se perseguirán y se traicionarán. Y entonces el engañador del mundo aparecerá como hijo de Dios; y hará portentos y señales, y la tierra será entregada a sus manos; y hará cosas inmundas, que nunca se han visto en el mundo desde que empezó. Entonces toda la humanidad creada será probada por fuego y muchos serán escandalizados y perecerán; pero el que persista en su fe será salvo por el que ha sido hecho maldición. Y entonces aparecerán las señales de la verdad; primero la señal de un desgarro en el cielo, luego la señal de la voz de una trompeta, y tercero la resurrección de los muertos; con todo, no de todos, sino como fue dicho: El Señor vendrá y todos sus santos con El. Entonces el mundo verá al Señor que viene en las nubes del cielo.