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Dios le bendiga. Bienvenido a la página oficial del Ministerio Alma de Dios y en este blog encontrarás los estudios biblicos más importantes que usted deberá leer como creyente en el Verdadero Evangelio. Somos creyentes de Jesucristo guardándonos de todas las inmundicias que trae consigo la Apostasia inminente de la que habla Jesús en Mateo 24. Hagamos como los hermanos de Berea, siendo atalaya de su evangelio a miles de creyentes que no conocen la correcta doctrina bíblica.

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USTED NO PUEDE LLEVAR SU PROPIA CRUZ

Jesús le dijo a sus discípulos, "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" (Mateo 16:24). Sin embargo, ¡Jesús no podía llevar su cruz y ni tampoco usted puede!. Mientras Jesús soportaba su propia cruz hacia el Gólgota, guiado por sus atormentadores, él estaba muy débil y agotado para llevarla por mucho tiempo. Cuando él llegó al final de su aguante, su cruz fue puesta sobre otros hombros. La Biblia no nos dice qué distancia Jesús llevó su cruz, pero sabemos que Simón el Cirineo fue obligado a tomarla y llevarla hasta el lugar de la crucifixión.

"Mientras salían, hallaron a un hombre de Cirene llamado Simón. A éste le obligaron a cargar la cruz de Jesús. Cuando llegaron al lugar que se llama Gólgota, que significa lugar de la Calavera" Mateo 27:32

¿Qué significa esto para nosotros? ¿Nos haría nuestro Señor hacer algo que él no pudo hacer? ¿No dijo él "Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo" (Lucas 14:27)? Una cruz es una cruz, ya sea de madera o espiritual. No es suficiente decir, "su cruz era diferente - nuestra cruz es espiritual." Personalmente, a mí me da gran esperanza saber que Jesús no pudo tomar su propia cruz. Me anima saber que no soy el único que está abatido hasta el suelo a veces, y que no soy capaz de continuar con mis fuerzas.

Jesús sabía exactamente lo que estaba diciendo cuando nos llamó a "tomar nuestra cruz y seguirlo." Él recordaba su propia cruz y que otro tuvo que llevarla en lugar de él. ¿Por qué entonces él me pediría que yo le ponga el hombro a una cruz que pronto me aplastaría en el suelo? Él conoce la agonía, la impotencia, y la carga que la cruz produce. Él sabe que no podemos llevarla todo el camino en nuestras propias fuerzas.

Aquí hay una verdad escondida que necesitamos descubrir, una verdad tan poderosa que cambiará la manera en que miramos todos nuestros problemas y dolores. Parecería como un sacrilegio sugerir que Jesús no llevó su propia cruz, pero esa es la verdad. Dios sabe que no hay ninguno de sus hijos que pueda llevar su cruz cuando la tomamos al seguir a Cristo. Queremos ser buenos discípulos negándonos a nosotros mismos y tomando nuestra cruz, pero parece que nos olvidamos que esa misma cruz nos llevará algún día al final de nuestra resistencia humana.

¿Nos pediría Jesús a propósito que tomemos una cruz la cual él sabe que nos quitará todas nuestras energías humanas y nos dejará en el suelo, impotentes, hasta el punto de rendirnos? ¡Sí, absolutamente! Jesús nos advierte de antemano, "Separados de mí nada podéis hacer" (Juan 15:5).

Así que él nos pide que tomemos nuestra cruz, que breguemos con ella, hasta que aprendamos esa lección. Recién cuando nuestra cruz nos derriba al suelo, es que aprendemos la lección de que no es por nuestra fuerza ni por nuestro poder o fortaleza, sino por su poder. Eso es lo que la Biblia quiere decirnos cuando dice que su poder se perfecciona en nuestras debilidades.

Creer que Dios es UNO, te acerca más al Reino…¡pero no te mete en él!

Es cierto que como cristianos creemos en algunos conceptos que resultan imposibles de entender y que los aceptamos dogmáticamente, como es el caso de la misma existencia de Dios, su eternidad, o ciertas decisiones que Él toma que son de su Soberana Voluntad, y que nos pueden parecer incomprensibles y hasta aberrantes, como es la orden de matar a los impíos y a sus hijos en ciertos eventos del Antiguo Testamento, así como la futura tortura eterna en el infierno de los desobedientes. Sin embargo, en general, todos los creyentes deben estar preparados para dar razón de la esperanza que hay en ellos. Es decir, el creyente debe estar capacitado para sustentar una doctrina o enseñanza para que el interlocutor la pueda entender y aceptar. 

¿Cuál Cristo te enseñan hoy?

Jesús nos advirtió que vendrían “falsos Cristos y falsos profetas” e intentarían engañar aún a los elegidos (Mateo 24:23-27; ver también 2 Pedro 3:3 y Judas 17-18). La mejor defensa que puedes tener contra la falsedad y los falsos maestros es – conocer la verdad. Para descubrir lo falso, estudia lo verdadero. Cualquier creyente “… que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15), y que hace un cuidadoso estudio de la Biblia, puede identificar la falsa doctrina. Por ejemplo, un creyente que ha leído las actividades del Hijo del Hombre en Mateo 3:16-17 cuestionará inmediatamente cualquier doctrina que niegue su Divinidad. Por lo tanto, el “paso uno” es estudiar la Biblia y juzgar toda enseñanza bajo la luz de lo que dice la Escritura. Jesús dijo que “… por el fruto se conoce el árbol” (Mateo 12:33). 

Cuando buscamos el “fruto,” estas son tres pruebas específicas para aplicar a cualquier predicador y determinar la veracidad de sus enseñanzas: 

1) ¿Qué dice este predicador acerca de Jesús? En Mateo 16:15-17, Jesús pregunta, ¿…quién decís que soy yo? Pedro respondió, “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Y por ello Pedro es llamado “bienaventurado”. En 2 Juan 9 leemos, “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.” En otras palabras, Jesucristo y Su obra de redención son de máxima importancia; cuídate de cualquiera que niegue que Jesús es igual a Dios, y que subestime la muerte sustitutiva de Jesús, o rechace la humanidad de Jesús. 1 Juan 2:22 dice, “¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.” 

 2) ¿Este predicador qué enseña del Evangelio? El Evangelio es definido como las buenas nuevas concernientes a la muerte, sepultura y resurrección de Jesús, de acuerdo a las Escrituras (1 Corintios 15:1-4). Aunque suenen muy agradable las declaraciones de “Dios te ama”, “Dios quiere que alimentemos a los hambrientos”, y “Dios quiere que seas próspero,” ese NO es el mensaje completo del Evangelio de Cristo. Como Pablo advierte en Gálatas 1:7, “… hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.” Nadie, ni siquiera un gran predicador, tiene el derecho de cambiar el mensaje que Dios nos dio. “… Si alguno predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.” (Gálatas 1:9) 

3) ¿Este predicador demuestra cualidades de carácter que glorifican al Señor? Hablando de falsos maestros, Judas 11 dice, “¡Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.” En otras palabras, un falso maestro puede ser conocido por su orgullo (el rechazo de Caín al plan de Dios), codicia (la profecía de Balaam por dinero), y rebelión (la autopromoción de Coré sobre la autoridad de Moisés). 

Para un estudio más profundo, revisa aquellos libros de la Biblia que fueron escritos específicamente para combatir las falsas enseñanzas dentro de la iglesia: Gálatas, 2 Pedro, 2 Juan y Judas. 

Con frecuencia es difícil detectar un falso maestro o un falso profeta. Eso es a lo que se refiere la frase de un “lobo con piel de oveja”. Satanás y sus demonios se disfrazan como “ángeles de luz” (2Corintios 11:14), y “…sus ministros se disfrazan como ministros de justicia…” (2Corintios 11:15). Solamente estando totalmente familiarizados con la verdad, estaremos en condiciones de reconocer una falsificación.